En la actualidad, vivimos en una era tecnológica y digital como nunca antes había sido posible. Las redes sociales dominan el marketing online y la interacción en línea y las empresas deben saber aprovechar esta herramienta. En los últimos tiempos, hay una tendencia creciente en estas plataformas de comunicarse a través de vídeos cortos como los ‘’reels’’ en Instagram, vídeos cortos en TikTok y ‘’YouTube shorts’’.
Vivimos en un mundo en el que prima la inmediatez y cada vez tenemos menos tiempo para consumir publicidad, además de que el consumidor pierde más rápido la atención sobre los contenidos que ve. Por esta razón, los vídeos cortos se han convertido en una estrategia clave del marketing, pues ofrece un entretenimiento más rápido, diverso y mucho más dinámico que permite captar rápidamente la atención y que el consumidor se quede a verlo porque implica poco tiempo.
Inmediatez y consumo: la nueva realidad
El consumo de vídeos a través de los teléfonos móviles aumenta de forma exponencial cada año y las empresas se suman a esta nueva realidad. Los vídeos cortos son ideales en este contexto de alta competitividad, pues buscamos captar la atención de los usuarios de la forma más rápida y creativa posible. A esto se suma el hecho de que el usuario recibe contenido a cada segundo, por lo que el tiempo de atención que prestan es menor y normalmente caen en la práctica del scroll en las redes sociales, haciendo que el usuario pase de un contenido a otro casi sin darse cuenta.
Debido a esto, las marcas tienen que buscar una forma de dar su mensaje de manera efectiva a los usuarios en un corto periodo, por lo que vídeos de una duración limitada juegan un papel crucial porque se diseñan para que sean rápidos, visualmente atractivos y con un mensaje directo que el individuo sea capaz de entender en menos de un minuto. El público busca entretenimiento y variedad de contenidos cortos, así que es más probable que se vea un vídeo o varios cortos antes que un vídeo muy largo. Además, son fáciles de recordar y de viralizarse pues se pueden compartir más fácilmente que los vídeos largos.
Las marcas buscan adaptarse a este scroll sin límites creando contenido que sea fácil de consumir y que genere interacciones rápidas entre los usuarios. A esto se suma las características que suelen tener las redes sociales que permiten que el usuario pueda interactuar con el mensaje a través de hashtags, comentarios, trends…
Pero no es tan fácil como usar estas plataformas y el formato corto, sino que las marcas no deben desligarse de la función de conocer las preferencias que tiene su público y adaptar los mensajes al método que utiliza. El éxito de los vídeos cortos no solo radica en la duración que tienen, sino también en el contenido que se transmite, el ritmo, la narración y su atractivo visual.
¿Debemos enterrar los vídeos largos?
La proliferación de este tipo de estrategia no quiere decir que los vídeos largos deban desaparecer o desplazarse a un segundo plano. Es cierto que los vídeos cortos se viralizan con más facilidad, pero los vídeos largos son más adecuados para otro tipo de objetivos como es el posicionamiento de la marca y la lealtad de los clientes. Un cliente verdaderamente comprometido e interesado por la marca deseará profundizar en los detalles del producto o generar un mayor vínculo y para eso es más adecuado el formato largo. Un ejemplo claro de esto son las campañas de anuncios navideños cuya duración suele ser extensa todos los años. Como empresa tendrás que analizar tus objetivos y tus campañas y ver qué formato de vídeo es más adecuado en cada caso para poder lograr las metas planteadas.
El marketing en la era digital está marcado indudablemente por la inmediatez y la saturación de contenidos que recibe el usuario. Por esta razón, las marcas deben aprovechar las tendencias que surgen para poder crear un contenido que sea relevante y atractivo que permita que el mensaje clave llegue de manera directa al público objetivo y que este lo recuerde, pues repercutirá directamente en el éxito o fracaso de la campaña. Sin embargo, formatos más tradicionales como los vídeos largos no deben desterrarse, sino que lo ideal es que convivan ambas formas de creación de contenido pues le daremos mucha más riqueza a los mensajes que lanza nuestra marca.







